21 octubre 2021, jueves
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Una investigación sobre la estela prehistórica de «Mirasiviene» revela restos de un enclave fortificado en Lora del Río

AUDIO: Leonardo García Sanjuán explica la investigación de la estela de Mirasiviene

Una investigación sobre la estela prehistórica de guerrero de Mirasiviene, tallada «posiblemente» durante la etapa tardía de la Edad del Bronce y descubierta en los años 50 del siglo XX en Lora del Río (Sevilla), ha propiciado la identificación de un asentamiento coetáneo a dicha pieza a unos 800 metros de su lugar de hallazgo, donde la cima de una colina guarda vestigios de un recinto que probablemente habría estado «fortificado».

Este estudio en cuestión se titula «Repensando las estelas de guerrero ibéricas: una investigación multidisciplinar de Mirasiviene y su conexión con Setefilla (Lora del Río)».

El trabajo lo firman Marta Díaz-Guardamino, del departamento de Arqueología de la Universidad de Durham (Reino Unido); Leonardo García Sanjuán y Mark Hunt, ambos del departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla; David W. Wheatley, del área similar de la Universidad de Southampton (Reino Unido); José Antonio Lozano y Mercedes Murillo-Barroso por la Universidad de Granada; Miguel Ángel Rogerio, del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla; Michal Krueger y Marta Krueger, del Instituto de Arqueología de la Universidad de Poznan (Polonia); y Verónica Balsera, del Instituto Español de Historia.

Esta estela hallada en Lora en los años 50 homenajeaba a un guerrero o «héroe» y también servía como «hito» de un espacio «sagrado»

En los primeros párrafos de su investigación, recogida por Europa Press, los autores de la misma exponen que la estela prehistórica de Mirasiviene fue descubierta en los años 50 del siglo XX en el entorno del cortijo de Lora del Río del que toma su nombre, al pie de las estribaciones más orientales de Sierra Morena, en una plataforma natural a seis kilómetros del río Guadalquivir y flanqueada por dos riachuelos.

La pieza, tallada en roca de tipo mica-esquisto, 1,82 metros de altura, 23 centímetros de ancho conservado y 30 centímetros de grosor, constituye la mitad de una estela rota en sentido vertical que originalmente habría pesado unos 500 kilogramos, toda vez que el fragmento restante está en paradero desconocido.

Los motivos grabados en la mitad conservada de la estela muestran un gran escudo compuesto de cuatro círculos concéntricos, una figura humana sobre el mismo portando a la cintura un objeto alargado interpretado como una espada, otro motivo lineal inspirado quizá en una lanza y, en la parte inferior, otras tres figuras antropomórficas que podrían reflejar contrincantes derrotados por el guerrero protagonista de la pieza.

MIRASIVIENE Y SETEFILLA

El entorno donde fue localizada esta estela, según precisan los investigadores, dista apenas tres kilómetros del conocido enclave arqueológico de Setefilla, también dentro del término municipal de Lora del Río y cuya cronología abarca las edades del Bronce y del Hierro, pesando el hecho de que en la necrópolis de este yacimiento fue descubierta una estela reutilizada para cubrir una tumba de la etapa temprana de la Edad del Hierro.

En este contexto, esta investigación comprende un estudio multidisciplinar de la estela prehistórica de Mirasiviene, el entorno donde fue hallada y los aspectos territoriales y paisajísticos relacionados con la pieza, mediante técnicas como un análisis petrográfico, el escaneo en tres dimensiones de la pieza o sondeos intensivos con equipamiento de geolocalización de alta resolución en la zona en la que fue descubierta esta losa labrada.

Fruto de esta prolija investigación, los autores exponen que la estela prehistórica de Mirasiviene fue tallada «posiblemente» durante la etapa tardía de la Edad del Bronce y «probablemente» por personas «no especializadas» en ello, si bien el «escudo central» y la principal figura humana fueron grabadas «con gran habilidad».

HALLAZGO A 800 METROS

Especialmente, los investigadores señalan que el «trabajo de campo» incluido en este estudio motivó la identificación de vestigios de «un asentamiento» humano a unos 800 metros al norte del lugar donde fue descubierta la estela de Mirasiviene. Más al detalle, fueron localizados «restos de muros que delimitan un recinto» sobre una colina, incluyendo tales restos una «gran estructura circular» interpretada como una «posible torre vigía o bastión» y vestigios de otras estructuras dentro y fuera del perímetro del mencionado recinto.

Es más, en dicho recinto y su entorno, fueron descubiertos «fragmentos de cerámica» con «paralelismos» con restos de alfarería datados en la etapa tardía de la Edad del Bronce y la Edad del Hierro inicial.

Al punto, los autores de este trabajo remarcan que desde este enclave, «es claramente visible» el lugar donde fue hallada la estela de Mirasiviene, «así como la necrópolis y el asentamiento de Setefilla».

«CONEXIÓN ENTRE LA ESTELA Y EL ASENTAMIENTO»

«La conexión entre la estela, el lugar de su hallazgo y el asentamiento» descubierto gracias a esta investigación «es altamente plausible», según los autores de este estudio, quienes argumentan que tal nexo resulta «reforzando» al comparar su marco paisajístico con el de la estela de Setefilla, la necrópolis de dicho enclave y su asentamiento.

A tal efecto, destacan que ambos asentamientos de Mirasiviene y Setefilla están localizados «casi a la misma distancia, entre 800 y 1.000 metros» al norte de los lugares donde fueron descubiertas sus respectivas estelas, que a su vez «parecen corresponder a un mismo patrón».

Y es que ambas estelas habrían sido alzadas «en los alrededores de asentamientos desde los cuales podían ser vistas, en lugares conectados con cursos hídricos» y acogiendo en los dos casos «actividades rituales», pues en el lugar del hallazgo de la estela de Mirasiviene fueron recogidos «más de 6.000 fragmentos» de cerámica, nódulos de pedernal, piedras pulimentadas, percutores pétreos y piedras de molienda.

HITOS DE «LUGARES SAGRADOS»

Remarcando la «conexión» entre los enclaves de Mirasiviene y Setefilla, los autores de esta investigación concluyen que con relación a sus correspondientes contextos, ambas estelas eran «monumentos polivalentes» que podrían haber homenajeado a «guerreros o héroes idealizados» quizá conectados con «linajes o grupos parentales» y haber servido además como «hitos» vinculados a lugares «sagrados donde se celebraban actividades rituales y/o funerarias».

Todo ello, según ha precisado a Europa Press el profesor Leonardo García Sanjuán, «sugiere que Mirasiviene tuvo una organización espacial idéntica a la de Setefilla» y «habría contado con un asentamiento en altura, probablemente fortificado», así como una necrópolis «más abajo».

La estela de Mirasiviene, explica García Sanjuán, habría «actuado como marcador de la necrópolis y posiblemente del camino que, recorriendo el pie de la sierra, conectaba ambos asentamientos con otros situados más al norte y al sur».

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